Me llamó la atención en el pre-boarding del vuelo de Londres hacia Buenos Aires. La loca venía arrastrando su equipaje de mano celeste con rueditas, tirando de la manijita. Tenía otras bolsitas enganchadas improvisadamente a la valijita. Éstas arrastraban por el piso, pero a ella no le importaba.
"A esta la conozco..., ¿de dónde la tengo?", pensaba. Después se esfumó entre la gente que se amontonaba para entrar rápido al avión. La perdí de vista.
No la volví a ver sino hasta que hicimos escala en Sao Paulo, estaba a sólo cuatro asientos delante mío, una clase un poco superior, claramente. Se había levantado para ir al baño, y la vi pasar.
"Es Dolores Barreiro, boludo!", dije. "¿Cómo nene?", me preguntó la vieja que estaba sentada al lado mío. "Nada señora, hablé sin querer en voz alta. Nada.", le contesté. "¿Cómo?", me volvió a preguntar la vieja hincha pelotas. "Nada señora!!, nada!!". "Ahh", asintió.
Qué groso!, estaba viajando en el mismo avión con la super modelo. Estaba vestida tipo hippie la loca. Una grosa. "Cuando se enteren los pibes", pensaba. Me levanté para ir al baño y saludarla. Bah, para hacerme el boludo, cerciorarme que era ella y verla un poco más de cerca.
Me mandé al baño. Ella ya había entrado, y el siguiente era yo.
Paralelo a mi llegada como "siguiente" al baño, llegó un gordito simpático. Era obvio que también estaba esperando para entrar al baño. Pero yo me aseguré (marcando terreno), que se entere de que el "siguiente" era yo.
Dolores tardaba, no salió al toque. Creo que la vi pasar con un bolsito, imaginé que se iba a cepillar los dientes. El gordito me habló: "Parece que se fue por el inodoro, eh. Jejeje."
"Es Manolito!", me dije para adentro. Al gordito éste también le había visto cara conocida. Pero a éste me lo crucé antes en el aeropuerto de Londres, mientras hacía tiempo en el stand del Sony, mientras esperaba jugar al Guitar Hero 3. También se había puesto al lado mío, para ser el siguiente en jugar, a pesar de que yo había llegado primero. Pero bueno, en esa ocasión lo dejé a él. Lo bauticé Manolito porque era un español bruto que tenía voz de pito, como los personajes de las películas de Torrente.
"Jaja", forcé un risa malísima para responderle de alguna manera a Manolito.
Me daba la sensación de que Manolito quería entrar al baño antes que yo, pero no. Yo había llegado antes. Además yo quería entrar al baño después de Dolores. Me lo había propuesto.
Manolito se acercaba más a la puerta. Está bien, el pasillo era chico, pero igual, yo creía que me quería cagar de nuevo como con el Guitar Hero 3.
-Pará Manolito!
-¿DiZculpe? - me marcaba esa zeta odiosa que me irrita-
-Que parés Manolito!, aguantá un toque. Esta vez no me cagás.
-EZ que no entiendo de que me hablaZ, yo no Zoy Manolito. Mi nombre eZ Manuel.
-No! Vos sos Manolito, y no se discute más. Mirá Manolito, yo te digo algo. ¿Sabés quién está en el baño en este momento?
-¿Quién? -mi miraba con cara de pelotudo, y esa cabeza de melón rapado.
-Adentro. Acá adentro está Dolores Barreiro. ¿Y después sabés quién va?, voy yo Manolito. Ya me cagaste allá en el aeropuerto con el Guitar Hero 3. Te hiciste el boludo y te mandaste primero. Ahora no me cagás. ¿Cuchaste?
-PueZ la verdad, no Ze de qué EZtáZ tu hablando.
-Bueno, no importa Manolito. Vos quedate en el molde. Ahora entro yo, ¿Tamo?. Y hablá bien. Mierda!, que no se te entiende un carajo.
Le re puse los puntos a Manolito. Bah, en verdad, creo que no entendió una goma todo lo que le dije y se ofendió para la mierda y se fue a otro baño pensando que yo era un loco de mierda.
Cuando lo rajé a Manolito, Dolores aún no había salido del baño. Todavía sostengo la idea de que no fue, específicamente, a cepillarse los dientes, si no, que me parece que se echó un garco. Pero ojo, eso creo yo.
A los quince minutos salió.
-Doloreeees, ¿cómo estás? -canchero el pibe-
-Ah! -la asusté-, hola. -me dijo-
-¿Todo bien ahí adentro?
-Sí, sí. -me dijo mientras se dirigía a su asiento-
-No. pará!, no te asustés. Pará!
-Todo bien, todo bien. Me voy a sentar, no me asusté.
Fui un boludo. La asusté para la mierda. Bueh, me mandé al baño y no lo podía creer: no dejó un rastro de olor. ¿Cómo hizo? Estuvo quince minutos, boludo. No me jodas. Si no te echaste un garco, ¿qué hiciste? No pude con mi genio y me mandé al sector de la clase superior para encontrarla de nuevo y averiguarlo con sutileza.
-¿Qué hacés? -le parecí de repente-
-Ay! pendejo!, ¿otra vez vos?, me asustaste de nuevo!, ¿qué querés?
-Pará, no te chivés Dolo. Te quería preguntar. ¿Cómo anduvo el vuelo?, ¿descanzaste?
-Bien, yo que sé. Bien, sí. Un poco.
-Bien. Rica la comida, ¿no?
-Sí, yo que sé...
-Media pesada, ¿viste? Ese pollo pasta y esa salsa, un bomba.
-Pero rico, igual.
-Ah, entonces comiste. Qué raro, ¿no? Generalmente las modelos son medias complicadas con el tema de las comidas. Pero bueno, vos parece que no.
-No me preocupo yo. Sé cuidarme muy bien.
-Bien... -dejé unos segundos de silencio-
-... -ella esperaba que yo hablara-
-Che, ¿no te cayó mal por casualidad? El morfi, digo.
-Para nada. ¿Por?
-Mirá, loca. Te la hago directa: Si estuviste en el baño quince minutos y no te echaste un garco, qué mierda hiciste?
-¿Vos sos enfermo nene?, sos un desubicado. -se alteró para la mierda, la pudrí-
-Pará Dolo, no te chivés. -no había vuelta atrás, cuando la pudro, la pudro-
-Salí de acá, sos un desubicado pendejo, chau. TomátelaS. -me encantó la ese de tomalelaS-
-Paraaaa Dolooo, tranca, no pasa nada. Era un pregunta nomás.
La muy reventadita apretó el botoncito para llamar a la azafata. Pero el que vino fue un negro inmenso parecido a Wesley Snipes. "Sacame a este desubicado de acá!", le gritó al negro.
"Pará, loco!", le estaba preguntado algo nomás. "TomateláS!, tomateláS", qué bien que pronunciaba la ese Dolores, me encantaba.
El negro me agarró con sólo dos dedos -el índice y el pulgar- de la parte de atrás de la remera y me levantó como una grúa de contrucción. Yo iba con las patitas pateando el aire gritando "Pará Wesley Snipes!, pará loco! Aguantá un poco Wesley Snipes!".
Wesley Snipes me llevó como si su mano fuera una pinza y yo una hormiga al sector de la clase de turistas. De nuevo con la gente mediocre. Al final no pude averiguar nada. Wesley Snipes me sentó de culo en mi asiento original, al lado de la vieja.
"¿Qué pasó nene?", me preguntó la vieja. "Nada señora, nada", le respondí. Y en ese momento podía oler algo raro.
-Señora...
-Qué nene, ¿qué te pasó?
-No nada, un pregunta. ¿Usted se lavó lo dientes en algún momento del viaje?
-¿Cómo nene? - la vieja no oía una mierda-
-Si se lavó los dientes le pregunto!
-No te oigo, querido.
-Que tiene un aliento a mierda increíble señora!, in-so-por-ta-ble -le separé en sílabas-
-Perdona, querido. No te escucho, me olvide el aparati....
Vieja de mierda. Me puse los auriculares para escuchar música. A lo lejos lo veía a Wesley Snipes mirandome con los ojos entrecerrados, con mirada desafiante. Negro de mierda. Dolores Barreiro de Mierda y Manolito de mierda. Un viaje de mierda.